¿Qué hay del pan?

El consumo del pan en España va aumentando y poco a poco vuelve a introducirse sin reparo en todos los hogares. El pan sin duda posee muchos nutrientes y pocas calorías, a diferencia de lo que piensa toda esa gente, que no es poca, que suprime de su dieta diaria este alimento por su “alto contenido calórico”, “su pesadez” y por ser “uno de los hidratos de carbono más temidos”. Pero es que acaso, ¿no engorda todo lo que consumimos? A excepción del agua, claro. La cantidad es importante y ahí está la clave para la ingesta calórica diaria.

 

Sin embargo, dejando a un lado dietas y aportes nutricionales, es significativo el aumento de ventas del pan ya que es algo básico. El factor “crisis” posiblemente sea uno de los motivos del aumento teniendo en cuenta su bajo precio en grandes superficies, las mismas que “ahogan” a las panaderías tradicionales que intentan mantener su negocio. Pero en muchos establecimientos, ya sean panaderías o supermercados, todo lo que se vende es pan precocinado y bollería industrial y es algo llamativo porque las ventas del pan de segunda cocción imperan sobre las del artesanal.

 

Es cierto que con la moda “gourmet” muchos establecimientos han abierto sus puertas para ofrecer sus productos a precios astronómicos pero es que posiblemente lo valgan. Hay que saber apreciar la calidad del pan y que no te den gato por liebre, eso está claro, pero el trabajo, mimo y dedicación que hay detrás de cada barra u hogaza de pan de un maestro panadero no tiene precio.

 

Si además el pan en cuestión lleva masa madre, el panadero ha de tener paciencia pues el proceso de activación de la masa lleva unos 5 ó 6 días. “Recetas con masa madre” o “cómo hacer el pan de los panes”.

 

Mirar el bolsillo es importante y algo que a todos preocupa pero comer un buen pan también lo es. Si se tiene en cuenta que hay superficies que venden tres barras de pan por un euro y que en muchas panaderías tradicionales/hornos de pan el precio es considerablemente mayor, es entendible y perfectamente razonable que la gente acuda más a los primeros. Pero la calidad es la calidad y eso hay que dejarlo claro. Un bocado de una hogaza casera que ha fermentado tranquilamente se aproxima a comida de dioses.

 

Yo recomiendo por experiencia propia a los que les guste el pan, comprar un buen libro y practicar en casa, con paciencia. Experimentando y con esmero saldrán panes riquísimos. Un gran libro es el “PAN CASERO” de Ibán Yarza, que te enseña de manera fácil a hacer pan persa, de centeno cocido al baño maría, con masa vieja en cazuela o unos ricos bollos de cardamomo. Todos podemos elaborar pan si queremos, con tiempo y dedicación y degustar un manjar a un buen precio.

 

Paloma Flórez




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