Las costumbres pueden ser eternas tendencias.

Las costumbres pueden ser eternas tendencias.

 

La tradición repostera española está íntimamente ligada al concepto de “los dulces de la abuela”. Se conoce como tal a esas recetas que han traspasado generaciones sin variar su esencia ni sus ingredientes principales, esos pasteles impregnados de historia desde el primer hasta el último bocado, como también lo son los dulces de convento elaborados por religiosas de toda España. Huesos de santo, suspiros de monja, tocino de cielo, glorias o yemas de Santa Teresa son algunos de los que han pasado por los tornos de los conventos para su venta, debido a su gran tradición popular. Y seguidamente, sin casi hacer alusiones celestiales, están los postres representativos de cada región del país: leche frita, buñuelos, arroz con leche, torrijas, crema catalana o quesada pasiega… y un centenar de delicias propias de nuestra cultura y costumbres.

 

Sin embargo, y aunque dispongamos de grandes recetas para endulzarnos los días, es atípico encontrar en las pastelerías, restaurantes y tiendas especializadas estos postres que tanto nos caracterizan. Se suelen encontrar otras elaboraciones que en muchos sitios, a decir verdad, están estupendas (además de un gran surtido de bollería). Los postres tradicionales quedan relegados a las fiestas populares y a fechas como Navidad o Semana Santa. Sin más.

 

Y sin más, estas tradiciones, estos sabores y esa costumbre de cocinar en casa o salir a tomar los dulces de las fiestas se van perdiendo y con ello una parte de lo que hemos sido. Aunque es cierto que en muchos establecimientos venden maravillas, hay otros que solo buscan el encanto visual de sus creaciones y no el carácter y la sensación de comer algo bueno, como lo que hacían las abuelas y después las madres. Además, como todas las nuevas modas llegó a España hace algunos años la “fiebre del cupcake”, cookies, cake pops y tartas americanas que son la insignia de muchas cafeterías y pastelerías de reciente apertura. Muchos dicen que como todas las modas, será algo pasajero y quedará como un detalle gracioso y puntual para ciertos eventos y celebraciones pero de momento es el caballo ganador. Un estilo de repostería que tampoco tiene nada que ver con la tradicional americana, que sí posee un gran surtido de tartas y pasteles de gran calidad.

 

Lo mejor sería defender lo patrio y esforzarse por que la tradición no se pierda. Que vuelvan los postres de siempre, que los consumamos todos y que no queden para unas fechas señaladas porque la variedad de sus aromas, sabores, texturas, ingredientes y apariencia nos harán un recorrido momentáneo por épocas pasadas que todos hemos vivido. Y si conservamos esas recetas tan nuestras, cada una de ellas modelada más tarde por cada casa, se conseguiría posicionar la repostería española al mismo nivel que nuestra cocina y obtener así un reconocimiento mundial.

 

Paloma Flórez




Sin comentarios todavía.

Deja un comentario

*


Recetas
Cocina Especial
Reportajes
Entrevistas
Rincón del Viajero