Hoy la vida sabe a Gintonic, mañana Dios dirá.

La forma en la que se desarrolla el mundo hoy en día tiene unas pautas, pero se sintetiza en si estás “in” o quizá “out”. Es decir, ¿eres alguien importante dentro de la Blogosfera? O mejor dime si se han apoderado de ti las redes sociales. No si tú utilizas a la perfección sus herramientas, sino si ellas te dominan a ti. Vivimos en un país en el que nos abalanzamos sobre las modas, y aunque lleguen tarde, lo hacen para que se les rinda culto.

Instagram es ahora el Zeus del 2.0 y si no haces selfies no estás en el monte Olimpo. Casi a la par vino la obsesión por el sushi (con la consiguiente expresión pública de su consumo) y el mundo del running, que por cierto en España mueve más de 300 millones de euros al año. Y no hay que olvidar que los cronuts y los bagels ahora mismo son el almuerzo por excelencia, o mejor dicho, el brunch ideal.

 

Y como todo lo demás, llegó hace pocos años la moda del “tardeo” y la pasión por el Gintonic. Bebida que persiste en el podio de preferencias de muchos. Después de tanto tiempo tampoco hace falta entrar en detalles sobre las diferentes marcas de tónicas, ginebras y sus múltiples aderezos posibles porque ya se han escrito numerables artículos. Pero realmente, ¿por qué?, ¿qué tiene que a todos conquista?

 

El mercado se ha ensanchado gracias a este hábito y cada vez hay más marcas Premium o gourmets para agraciar al cielo de nuestra boca. Establecimientos denominados “santuarios” de este combinado junto con otros muchos y productos que pueden ayudar a cualquiera a ser un maestro coctelero. Y ahora bien, ¿qué opinan los que dominan el arte de preparar cócteles?

 

Raúl Martínez, dueño y mixólogo de la Coctelería Riscal de Oviedo (C/ Principado, 8), considera que el motivo del auge del gintonic se debe en parte a la aparición estelar de “muchas marcas que modificaron su sabor” y que ampliaron este destilado “históricamente amargo y seco” a matices dulces, afrutados o especiados. Además Martínez adiciona a esta amplitud de posibilidades su modo de preparación, ya que debido al boom “se realiza de forma más vistosa y más profesional que el resto de combinados y nos transmite el deseo de querer uno”.

 

En opinión de Alberto Fernández, bartender del Bar Americano Hotel Alfonso XIII de Sevilla y ganador del premio Disaronno Mixing Star 2013 de España, nuestro país es un país de modas y para cualquier barman “todo lo que nos venga con clientela es bueno para el negocio”. También agradece la posición destacada del gintonic hoy día porque “nos ha ayudado a dar a conocer un poco más la coctelería en España”.

 

Una coctelería para rangos de edad muy dispares pero que coincide en la apuesta por ofrecer al público lo más selecto. En el caso de la Coctelería Riscal, la oferta de ginebras y tónicas a raíz de su popularidad ha aumentado pero “sin crear un mercadillo” ya que “nosotros ya abrimos un local Premium”, en palabras de Raúl Martínez. En cambio, en el Bar Americano de Sevilla, pese a que lo que más se demande sea el whisky y la coctelería clásica, se ha aumentado considerablemente el stock ya que actualmente trabajan con 113 ginebras y 14 tónicas cuando “antes trabajaba con 7 o 10 marcas de ginebras y dos de tónicas como mucho” como afirma Alberto Fernández.

 

Y como con todas las novedades, aparecen nuevos productos con los que satisfacer la curiosidad de los consumidores en este gran nicho de mercado como es la coctelería y por ello ahora lo más son los botánicos. Antes bastaba con una rodaja de limón y ahora casi cualquier cosa sirve para aderezar nuestras bebidas. Marcas como Carmencita, Té Tonic, El club del GinTonic o Un Toque especial han apostado por ofrecer, mediante packagins exquisitos, cítricos y especias para potenciar las copas que tomamos.

 

Un Toque especial, que pertenece a Pepe Orts, utiliza productos frescos y de temporada. Orts atribuye el éxito de este combinado a la crisis porque “ha convergido en el tiempo esta moda con que es una bebida más asequible que otras”. Además afirma que sus botánicos se diferencian “en la calidad y que son botánicos por y para la coctelería”. Es decir, no vale cualquier especia, por lo que “adaptamos tamaños, formas y especias”.

 

Esto de los botánicos tiene seguidores y detractores. Hay a quien le hace gracia jugar a ser un experto coctelero con los amigos y hay quien considera que mezclar sin conocimiento es un error. Pepe Orts ofrece en sus cajas unas pautas “para que el consumidor se acerque con respeto pero sin miedo” pero deja claro que “el botánico hay que saber utilizarlo” porque “tú coges una ginebra, le echas unos pétalos y lo dejas infusionar y le aporta un aroma espectacular”.

 

Para tener un buen conocimiento sobre el uso de algo hay que hacer un estudio y análisis previo. Hay personas a las que les gusta que le enseñen o que innovan en casa, pero un número mucho menor de los consumidores totales de gintonics pagarían por acudir a un curso de introducción a la coctelería. La gente prefiere pasar un rato relajado en compañía de sus amistades y ver como un experto, mediante malabares y técnicas propias, prepara esa copa que a día de hoy sabe a éxito.

 

Los que viven de esto también opinan sobre los botánicos. Alberto Fernández piensa que gracias a ellos somos más afinados con la bebida ya que “acentuamos lo que nos apetece y somos más certeros”. Debido a que nos pueden reforzar a comprender aromas “que antes no apreciábamos”, y apostilla que “todo lo que está elaborado con cariño del profesional nos va a saber a gloria”. Raúl Martínez es más directo y protector de su trabajo ya que no participa en esa idea. “No comparto esa forma de preparar los combinados sin sentido”. Añade que una ginebra Premium está “lista y perfecta para su consumo y disfrute tal y como viene” pero que en el caso de ginebras de calidad media “sin connotaciones muy específicas” sí que sirven más para “que juguemos a ser alquimistas y darle sabores y colores diferentes”.

 

Es obvio que cada bar tiene su público, con unos gustos y aficiones diferentes que se unen para pasar un rato agradable. Martínez dice que en su bar la gente busca un todo, “un buen servicio con un coctel de calidad y bien preparado, en un ambiente distendido donde todo se desarrolle en armonía”. Fernández, cuya clientela es mayoritariamente británica y estadounidense de entre 40 y 60 años, ve en general una “apreciación más afectiva con el trabajo del que está detrás de la barra”.

 

Hay quien dice que el próximo boom correrá a cuenta del vodka y otros que del ron, habrá que esperar a ver. En España a la gente le gusta salir y beber, todavía más si el clima acompaña. En estas fechas muchas son las opciones que se aportan para que la gente encuentre “su coctel primaveral preferido”. Y claro está que el abanico de posibilidades del gintonic sube y sube. Aunque mejor aparcar las modas y saber qué te gusta realmente. No pasa nada si el Gin no satisface tus gustos, el ron-cola también mola.

 

 

Paloma Flórez

 




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