Coctelería molecular: La innovación en un trago.

Cómo no podía ser de otro modo, en el mundo de la coctelería también se españolizan los términos. En este caso concreto, hablamos de la Mixología (Mixology: mix mezclar –logy ciencia, tratado o estudio) para referirnos a la coctelería propiamente dicha. No es una palabra moderna, sino que su primera aparición por escrito data de 1862, en el primer tratado de coctelería del mundo “The Bon-Vivant´s Companion or How to mix drinks” del bartender norteamericano Jerry Thomas y “padre de la mixología norteamericana”.

 

Pero realmente un mixólogo es un científico, un profesional que desarrolla su profesión como un arte, el arte y estudio de la ciencia de mezclar bebidas. La curiosidad define a un investigador. Por tanto, saber el porqué de una base en un cóctel, su composición, aroma, textura, o la densidad, serían preguntas o respuestas que un coctelero, o mejor dicho un mixólogo, debería ser capaz de hacerse y de ofrecer.

 

Pero… ¿Qué es la mixología molecular?

 

A nivel de gastronomía nos ha quedado claro gracias a las “reconstrucciones” de Ferràn Adrià, (sin olvidar, ni mucho menos obviar, que el auténtico creador de la Gastronomía Molecular es el científico francés Hervé This en la década de los 80) pero a nivel de destilados no nos hemos quedado atrás, hemos avanzado y abierto nuevos campos de trabajo en la coctelería moderna al aplicar el método científico (ensayo- error) para la consecución de nuevas recetas. Sin dejar de lado que no sólo la metodología es puramente científica, sino que la base de los nuevos cócteles son técnicas empleadas en los laboratorios.

 

Esferificación, gelificación, emulsión, espumas, aires, vapores, nitrógeno líquido… pueden sonar palabras inventadas o inapropiadas para un cóctel, pero hay que tener en cuenta que el público es exigente y que los paladares cada vez se muestran más exquisitos. Por lo tanto, emplear la creatividad y la ciencia para manipular los estados de la materia y conseguir nuevas sensaciones, sabores, texturas y efectos visuales nos permite brindar una nueva experiencia a los consumidores.

 

Tal vez tomar un mojito en forma de gominola (gracias a la gelificación) o la implosión de caviar de ginebra al tomar una tónica como un nuevo gintonic nos pueda parecer algo demasiado “moderno” pero la mente debe estar abierta a la experimentación y a las nuevas sensaciones y placeres.

 

 

Paloma Flórez




Sin comentarios todavía.

Deja un comentario

*


Recetas
Cocina Especial
Reportajes
Entrevistas
Rincón del Viajero